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Katherine Castrillo
*ASGDRe

¿Por qué estamos aquí?
¿Por qué los gays estamos aquí?
¿Qué está pasando?
(…) yo estoy aquí para seguir adelante…
Harvey Milk, El discurso de la esperanza, 1978

En 1969 Carl Wittman, activista estadounidense por los derechos GLBT, publicó Refugiados de Amérika: Un manifiesto Gay, en el que señala entre sus planteamientos que el matrimonio: “(…) es una institución opresiva, corrupta.” Paula L. Ettelbrick, figura legal por los derechos civiles del movimiento de gays y lesbianas de EE. UU, en ¿Desde cuándo el matrimonio es un camino hacia la liberación?, 1989, manifestó que: “(…) obtener el derecho al matrimonio no transformará nuestra sociedad”. Y más recientemente, en un foro de la página web Aporrea, un forista simplemente opinó que: “El matrimonio es una institución legal de la clase burguesa para disponer de los bienes pre y post matrimoniales. El matrimonio burgués es para unir fortunas materiales.”

Desde la ASGDRe, organización en la que milito, muchas veces planteamos que la lucha sexo-género diversa no era sólo por el cambio de las leyes, sino por el cambio del sistema, y nuestros esfuerzos no estuvieron orientados directamente hacia la consolidación del matrimonio entre personas del mismo sexo, sin embargo, siempre nos pareció sumamente legítima esta lucha y apoyamos a las personas que han trabajado resueltamente por esta parte de los derechos de las personas no heterosexuales.

¿Y por qué entonces, como preguntó Milk, estamos aquí este 31 de enero? Porque lo que está pasando es algo grande, se trata de la movilización nacional que logró la cantidad de firmas no sólo para entregar una Ley de Matrimonio Igualitario, sino para repensarnos, para hacer una nueva Revolución: la de validar otras formas de relación. ¿Es el matrimonio una institución burguesa? Sí. ¿Es el matrimonio una institución que nació para unir “fortunas materiales”? Sí. ¿Sólo con el matrimonio lograremos la transformación de la sociedad heteronormativa? No.

Pero no estamos aquí para validar la institución del “matrimonio”, porque no nos gusta ni queremos vivir en las instituciones. Estamos aquí por la misma razón que las mujeres exigieron el derecho al voto, o los movimientos obreros se organizaron para disminuir la jornada laboral, o la comunidad afrodescendiente se movilizó contra la segregación: no para legitimar la democracia representativa, ni para apoyar al patrono opresor, ni para querer ser un hombre o mujer blancos, sino para acceder a los mismos derechos, la salud, la educación sin discriminación, el uso de los espacios públicos, la vivienda digna: la vida.

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